En un momento de conversación con mi familia, de esos que ocurren en forma espontanea después de almorzar (a las 3:00 pm), acompañado de un buen café, surgió el tema de la vida después de la muerta, ¿que ocurre una ves que nuestro corazón termina con su bombeo autónomo y casi inersico?, ¿que ocurre luego de que nuestras neuronas cerebrales de apagan como las luz de un árbol de navidad al final del periodo de fiestas?
Nadie puede afirmar con hechos y conocimientos demostrados que es lo que ocurre pero yo plantee algo que llamo la atención en la mesa y por lo que decidí escribirlo en blog. El punto es claro y es que yo espero, de corazón, que no exista la reencarnación. ¿Porque?, porque si esta existiera eso significaría que no existe la vida eterna ya que al morir nuestra alma pasaría a un nuevo individuo, uno que no posee conciencia de nuestra existencia anterior y por ende a pesar de la vida interminable de nuestra alma nuestra vida habría terminado. En palabras simples si mi alma reencarna yo dejo de existir porque pierdo la conciencia de mi existencia la que es reemplazada por la conciencia de existencia de otro individuo. Que triste seria eso ya que significaría que todas nuestras vivencias terrenales, todas las experiencias, estudios, lazos familiares y el amor estarían atados solo a una existencia terrenal y una ves terminada nuestra vida todo terminaría con ella.


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