viernes, 3 de abril de 2009

La Fe – un asunto casi comercial.

La fe en Dios, en la existencia de algo superior a nosotros, a laCT_3009  continuidad de nuestra conciencia en forma posterior a nuestra muerte es un tema que ha estado rondando en mi cabeza durante los últimos días. Hace poco fui a misa el domingo, observe y medite sobre una serie de eventos que me molestaron profundamente. En primer lugar durante la misa el sacerdote envía a algunas personas a pasar una canasta para pedir dinero a las personas, un aporte obligado por el nivel de conciencia de cada creyente, tal como si la misa y la fe no fueran nada mas que un negocio, en palabras sencillas yo te doy la palabra de Dios y tu me das dinero. El sacerdote de esta misa siguió hablando de la palabra de Dios y mientras lo hacia yo recordaba algunos pasajes que leí de la biblia mientras estaba en el colegio, sobre todo aquel cuando Cristo entra a un templo y hecha a todos los comerciantes ya que la casa de su padre no es un comercio… da para pensar verdad.

Al salir de la misa seguí con esta línea de pensamiento y medite respecto al Papá, el mayor representante de la Iglesia Católica, y no solo en el sino también en los máximos representantes de las distintas iglesias. ¿Quienes pueden acercase a estas autoridades, pedir un momento de su tiempo para conversar o darles la mano?, ¿Los pobres, los mas necesitados?, la respuesta es clara y es un NO rotundo. Las personas que pueden solicitar una hora para saludar a estas autoridades son personas famosas, pero mas que eso, personas de dinero. Y ahora pregunto ¿Con quien se rodeaba Cristo?, ¿Quienes lo acompañaban a todos lados?, ¿Los ricos? y la respuesta vuelve a ser la misma un NO rotundo. Cristo se rodeaba de gente pobre, el le solicitaba a sus discípulos que dejaran todo lo que tenia para seguirlo, para enfocarse en la fe y en Dios. Yo creo que las Iglesias actuales han desviado horriblemente el camino, por esto yo vivo mi fe lejos de las iglesias, ayudando a los demás y entregado dinero al que lo necesita y no al que ya tiene suficiente.